Esta afección no empeora necesariamente por falta de tratamiento, a menos que la mujer continúe intentando la penetración a pesar del dolor. Algunas mujeres prefieren abstenerse en la práctica del sexo antes que buscar tratamiento para resolver el problema.
Aunque se han llevado a cabo pocas pruebas controladas, muchos estudios científicos prueban la eficacia del tratamiento para el vaginismo. En todos los casos en donde se ha utilizado la insensibilización sistemática, también conocida como dilatación, la tasa de éxito se estima entre el 90-95% e incluso el 100%.4
Es recomendable que el vaginismo se trate tanto física como emocionalmente, ya que se trata de una condición fisio-psicológica.
Según los estudios cualitativos de Ward y Ogden sobre el vaginismo (1994), las tres causas principales son:
- miedo al dolor durante la relación sexual;
- educación estricta y religiosa en donde el sexo fue mostrado como algo malo o no se discutía;
- experiencias traumáticas en la infancia (no necesariamente de naturaleza sexual).